

SAN JOSÉ DE CALASANZ
El 25 de agosto próximo se cumplirán 350 años de la muerte
de San José de Calasanz, fundador de la primera escuela popular y gratuita del
mundo, hecho ocurrido en Roma en 1597, adelantándose nada menos que 200 años a
la organización de la escuela pública por parte de los Estados modernos. San
José de Calasanz es por ley en muchos países del mundo patrono de las escuelas
públicas, donde se le honra cada 25 de agosto. Estos años los festejos tendrán
particular significado por cumplirse tres siglos y medio de su fallecimiento.
Santa Dorotea
La iglesia de Santa Dorotea, en el humilde barrio del Trastévere
romano, pasaría totalmente inadvertida entre las infinitas maravillas arquitectónicas
de la Ciudad Eterna, si no fuera porque en ella ocurrió, hace justamente 401 años,
un aconteciminto trascendental: la creación de la primera escuela popular y
gratuita de Europa y del mundo, llevada a cabo por San José de Calasanz en
1597.
Tan importante acontecimiento revolucionó profundamente a la
sociedad entera, haciendo comprender el hasta entonces insospechado poder
educativo de la escuela y abriendo a los pobres las puertas del progreso y de su
dignificación social.
Sacerdote diocesano
San José de Calasanz nació en un pequeño pueblo de Peralta
de la Sal, en España, el 11 de septiembre de 1557 (muy probablemente), y allí
también transcurrió su infancia. En el hogar aprendió los rudimentos de la fe
cristiana y las letras humanas. Hacia los diez años ingresó en un
convento-internado de los padres trinitarios, en la población de Estadilla,
donde estudió gramática, retórica y poética. Luego comenzó los estudios de
filosofía, artes y derecho en la Universidad de Lérida, donde fue el
representante de los estudiantes. Después curso teología en las universidades
de Valencia y Alcalá de Henares. El 17 de diciembre de 1583 recibió la
ordenación sacerdotal en el castillo de Sanahuja.
A los 35 años de edad se embarcó hacia Roma, pero su ánimo
era regresar a España lo antes posible, lo que no ocurrió pues murió en
aquella ciudad a los 56 años de haber llegado. Había ido a la capital del
cristianismo en busca de alguna dignidad eclesiástica, pero renunció a ello
pues encontró "en Roma la manera definitiva de servir a Dios educando a
los niños y no los dejaré por cosa alguna del mundo", como dijo al
embajador del rey Felipe III de España.
En el Trastévere
Un día del año 1597, le tocó visitar el Trastévere (tras
el Tíber, el río que atraviesa a Roma), el barrio más pobre; y allí, en la
parroquia de Santa Dorotea, descubrió una escuelita donde a la vez del
catecismo se enseñaba a los niños a leer y escribir, en un ambiente de
moralidad y piedad cristiana. Pensó entonces que aquella escuelita era la
solución. Pero había algo muy importante que modificar, y es que sólo tenían
acceso a las aulas los que podían pagar. Habló con el párroco, argumentó,
gestionó y luchó hasta conseguir que la escuela de Santa Dorotea no recibiera
más que a niños pobres. El mismo se quedó como maestro. Consiguió algunos
colaboradores. Poco a poco se convirtió en el responsable único del plantel.
Fue algo nunca visto. Una escuela para los hijos del pueblo, gratuita. Los
historiadores han reconocido que aquella escuela de Santa Dorotea fue la primera
escuela pública popular y gratuita de Europa.
Escuelas Pías
En 1600, Calasanz trasladó sus escuelas al interior de Roma.
Les puso el nombre de Escuelas Pías (Escuelas Gratuitas), y pronto las abrió a
toda clase de niños: pobres y ricos, nobles y plebeyos, católicos,
protestantes y judíos.
Para dar estabilidad y continuidad a su obra, fundó la orden
religiosa llamada de la Madre de Dios de las Escuelas Pías (Padres Escolapios).
La primera orden religiosa que hubo en la Iglesdia, dedicada totalmente al
ministerio de la educación cristiana.
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